jueves, 30 de abril de 2009

Lee, padre de la Web

Según nos dice Wikipedia, la World Wide Web es “un sistema de documentos de hipertexto y/o hipermedios enlazados y accesibles a través de Internet. Con un navegador Web, un usuario visualiza páginas web que pueden contener texto, imágenes, vídeos u otros contenidos multimedia, y navega a través de ellas usando hiperenlaces”. Es decir, algo que, para leer esto, has tenido que utilizar. Demos las gracias a Sir Timothy John Berners Lee. Nació en 1955 en Londres y decidió estudiar Física, se graduó en 1976. Fue en la Universidad de Southamton donde decidió emprender su proyecto de la Web semántica.

Lee inició su carrera en el CERN en 1980 y comenzó a estudiar el hipertexto. Por esos momentos, el CERN era en nodo de Internet más grande de Europa y decidió unir Internet (HTTP) y el hipertexto (HTML). El resultado fue la Worl Wide Web. Después de un intento fallido de la primera propuesta de la Web en 1989, revisó el proyecto junto a R. Cailliau y el resultado fue el primer navegador. El primer servidor (situado en el CERN) fue puesto en línea el 6 de agosto de 1991, fue el primer directorio del mundo.



Berners Lee escribió Tejiendo la Red, donde desarrolla sus ideas sobre la Web. Además, posee numerosos premios y reconocimientos, es Doctor Honoris Causa en las universidades Oberta de Cataluña y Politécnica de Madrid, entre otros. Actualmente, Lee se encuentra investigando sobre la Web Semántica, que se basa en la idea de añadir metadatos semánticos y ontológicos a la World Wide Web.

Según Tim Berners Lee, la red es un espacio abierto, que constituye un gran atractivo por el hecho de que cualquiera puede acceder y aportar sus conocimientos. Todos los ciudadanos del mundo son iguales en la Red. Nos dice, además, que la Red es una innovación más social que técnica.

En relación a su proyecto actual, la Web Semántica, podemos citar palabras textuales del padre de la red: “Cuando mi sueño sea una realidad, la Red será un universo en el que la fantasía del ser humano y la lógica de la máquina podrán coexistir para formar una combinación ideal y poderosa”.

Vídeo (en inglés) Web Semántica



Fuentes: Wikipedia, W3C, Unesco

miércoles, 29 de abril de 2009

Goodbye, Gran Daughter

Esta vez no ha sido dentro de una casa. El seguimiento de la vida de la joven se hizo en un hospital, en su boda, en su entierroJade Goody se convirtió por unos instantes en el centro de atención de todos los medios de comunicación del mundo. Esta estrella fugaz nació en Essex (Inglaterra) en junio de 1981. Proveniente de una familia humilde, entró en el 2002 (con 21 años) en el Big Brother inglés. A partir de ese momento pasó a ser uno de los numerosos peleles creados por la televisión que habitan en las sociedades actuales.

Su escandalosa fama se incrementó cuando profirió insultos racistas a Shilpa Shetty, actriz india que compartía encierro con ella. Tras su expulsión, se dedicó a saltar de programa en programa para ganarse el jornal. Hasta que le dieron otra oportunidad en la versión india de Celebrity Big Brother (agosto de 2008), donde se disculpó con Shetty. Todos los ingredientes para crear un buen espectáculo. Pero la guinda la puso la emisión en directo del momento en que comunicaron a Goody que padecía un cáncer de cuello de útero. Abandona el concurso para regresar a su tierra natal junto a su cáncer terminal.

Pero Jade se queda con ganas de más cámaras, su espectáculo no ha terminado, no le gusta ese final. Así que la joven de 27 años decide seguir siendo el punto de mira de los objetivos de las cámaras. Para asegurar el futuro de sus dos hijos, de 4 y 5 años, Jade ofrece sus últimos suspiros a cambio de los millones necesarios para la supervivencia de sus descendientes. Las televisiones, adoptando los sentidos de un buitre, vuelan en picado en busca de lo poco que queda de Goody. No hay ética, no hay un ápice de sensibilidad… sólo se ve la boda de una joven que va a morir, que luce un bonito vestido pero no un bonito peinado, porque no tiene pelo. ¿A quién le gusta ver eso? Las televisiones se justifican diciendo que ofrecen lo que el público quiere ver. “Me gustaría ver la agonía de una joven en el hospital, cómo muere y, si es posible, su entierro”… ¿algún telespectador ha dicho eso?

Pero se emitió. Y se obtuvo lo que se quería: las televisiones su audiencia y Goody algo de dinero para su herencia. Más de cinco millones y medio de entradas en Internet con su nombre, una posible película y un musical, la tristeza del Primer Ministro británico… el triste caso de la joven inglesa caló en los sentimientos de los ciudadanos del mundo. Goody tuvo su película, lástima que no vaya a tener segunda parte.